miércoles, 5 de noviembre de 2008

[VI]

Te has ido sin llegar. Y yo, contigo,
burlando mis aduanas verticales,
me he marchado sin irme. Lentas horas
afluyen su cristal contra mi frente.
Por ella rueda el tren que te ha traído
y organiza el paisaje caravanas
de llanuras y valles desmandados.
Me siento resonar en lejanías
que te acompañan sin abandonarme,
que no salen de mí y están muy lejos,
que, atándome a tus fugas, encadenan
la íntima evasión de mis costados.
Y en la última gruta de mí mismo,
alguien que me conoce gota a gota,
-amigo predilecto de mi sangre-
por altos logaritmos de ternura
y en sólidos baluartes ulteriores,
me vive este momento en otra parte.

Pedro García Cabrera. Hombros de ausencia, 1942-1944 (1957).

2 comentarios:

Mario dijo...

Nunca podría marcharme. Mi tren no tiene salida.

Precioso poema.

Castedo Merinero dijo...

El no estar, el buscar, el no encontrar... gran poema de García Cabrera.