viernes, 7 de noviembre de 2008

Al filo de las noches

Un cuerpo que se entrega no es difícil hallarlo.
Eso eras tú, un hermoso cuerpo divino y vivo.
Una breve criatura, un racimo dorado
en tus ojos brillando entre los ríos de Agosto.

Pero es fácil que un cuerpo fulja como una gema
si con amor se mira, con verdadero amor.
Amor y no esa débil pasión que muere a un tiempo
con el último goce de los cuerpos vencidos.

Para mí la palabra, para ti la caricia;
para mí la sonrisa y el arco de tus cejas,
para mí el fruncimiento de tu labio rosado,
superior, tibio, altivo, carnal, condescendiente.

Pero el amor no muere porque nunca ha nacido
en ti, que languideces al tocar de los dedos.
Tú buscas el secreto, la dulzura, el peligro
del momento robado al filo de las noches.

La amistad para ti, o el amor, eran sólo
nombres a que invocar en las horas perdidas.

Julio Aumente. El aire que no vuelve (1955).

2 comentarios:

Mario dijo...

Compara aqui el autor el sexo con o sin amor. Trata de convencer de lo maravilloso que es sentir ese amor y lo equipara a lo más precioso, ya sea diamante, gema...
Creo que todos estamos muy de acuerdo con él. Estos versos no nacen si no se está enamorado...

Castedo Merinero dijo...

Pienso lo mismo, el poeta estaba enamorado.