martes, 18 de noviembre de 2008

Nombre y olvido

Lo que nadie recuerda ¿ha muerto? Acaso vive
recogido en sí mismo la vida más perfecta.
Fuera del tiempo lo llevó el olvido.
Ayer, hoy ni mañana huellan su ser y, eterno,
vive en fiel estación de melancolía.

Un hombre a veces, como rama de olivo
en el pico cruel del pájaro del tiempo,
sobre las quietas ondas es salvado.
Un soplo testimonia al huir de los labios
que la rosa y el hombre vivieron otros días.

Luego el hombre se olvida y la tierra recoge
la tierra, el aire vuelve al seno del espacio,
la fuente vierte, pura, su concha en el océano,
y la palabra, como perla silenciosa,
se duerme para siempre en fondo del mar.

Amaneceres, mediodías, tardes,
noches amaneceres, mediodías,
la ronda plateada,
la rueda inexorable, la distancia,
ayer y hoy confunden sin sentido.

Ocio es lo futuro. El corazón tan torpe
en lo que aún no existe se desborda y espera.
Pero lo que ha vivido es lo único que vive.
Recogido en sí mismo se besa en su solsticio.

Ricardo Molina. Elegía de Medina Azahara (1957).

2 comentarios:

Mario dijo...

Yo creo, que lo que nadie recuerda, sí ha muerto. O al menos, a pasado a otra vida.
¿De qué sirve vivir si ya no eres ni visible a los ojos de nadie?

Castedo Merinero dijo...

No ser recordado por nadie es muy triste, una de las peores cosas que puede pasarle al ser humano. A mí me asusta muchísimo.