viernes, 28 de noviembre de 2008

[Bésame como me besaste anoche]

Bésame como me besaste anoche,
dulce, apretada, con besos de loca
fuerza o volcán o lo que que más provoca;
mudos son mis quejidos en la noche:
Ágil me tienes en seguir tu coche
que de un confín a otro término toca
soles y estrellas. Como cualquier boca
en el tálamo virgen, noche a noche,
déjame muerta de amor o de azoros.
Cuando me vieres yacer en tus coros
de ángeles, muda de espanto o herida,
vierte otra vez en mi cáliz tu vino.
Tengo los pies fríos de ir en el camino;
¿Fría quedaré o enferma o muy perdida?

Juan Carlos Ramiro Quiroga. 2001.

2 comentarios:

Mario dijo...

Se desliza la pasión entre la belleza...

Castedo Merinero dijo...

Más pasión que belleza, más deseo que contemplación.