jueves, 6 de noviembre de 2008

Conocimiento del reino submarino

Ahora sólo soy huesos. Los peces me conocen
y atraviesan confiados las cuencas de mis ojos.
Se han disuelto mis manos en la sal y mis piernas
crecen entre raíces en las rocas y el fango.
Recuerdo vagamente mi vida y sueño a veces
que hay plantas avisales coronando mi cráneo.
Por la noche mis huesos están tristes y echan
de menos el sonido de un corazón latiendo
y el pulso de la carne
que sirvió de alimento a la fauna marina.
Es la vuelta al origen. Me resigno y me digo
que ya andarán mis ojos entre perlas y estrellas,
como siempre quisieron cuando eran sólo ojos,
ni claros ni serenos, de un hombre en un naufragio.

Javier Rodríguez Marcos. Naufragios (1995).

2 comentarios:

Mario dijo...

Al fin y al cabo, el autor nos recuerda que somos naturaleza y terminamos integrándonos en ella.
Lástima que haya que pasar por la muerte para ello.

Castedo Merinero dijo...

Sí, somos parte de la tierra y el mar y volvemos a ellos, con la muerte, realmente necesaria.