viernes, 3 de octubre de 2008

Volveremos a vernos

Volveremos a vernos donde siempre es de día
y los feos son guapos y eternamente jóvenes,
donde los poderosos no abusan de los débiles
y cuelgan de los árboles juguetes y tebeos.

En ese hogar de luz que no hiere los ojos
volveremos tú y yo a decirnos bobadas
cogidos de la mano, viendo morir las olas
sin agobios ni prisas, donde el sol no se pone.

Y viviré en tus labios el amor que la Tierra
sintiera por el Cielo cuando el mundo era un niño,
y el tiempo dejará de salmodiar la lúgubre
canción de despedida mientras nos abrazamos.

Luis Alberto de Cuenca. El hacha y la rosa (1993).

2 comentarios:

Mario dijo...

Si hablábamos de esperanza en el anterior, ¿qué decir de este poema?
La tristeza desapareció completamente, la esperanza se convirtió en deseo, y una vez terminada su lectura, da miedo despertar...
Desgraciadamente, sólo es un bonito sueño que no queremos dejar de soñar.

Un abrazo.

Castedo Merinero dijo...

Así lo entiendo yo también, como un deseo inalcanzable y utópico.
Un abrazo.