martes, 30 de septiembre de 2008

A mis amigos

Como si hubierais muerto y os hablara
desde un ser que no fuese apenas mío;
como si sólo fuerais el vacío
de mi propia memoria, y os llorara

con una extraña pena que oscilara
entre un cálido amor y un gran desvío;
como si todo fuera ya ese frío
que deja un libro hermoso que cerrara

sus páginas sin voz; como si hablaros
no fuese como hablar, sino el tormento
de ver que hasta sin mí mi sangre gira.

Sólo puedo engañarme y engañaros,
hacer como que estáis, como que os siento,
cuando el mismo miraros ya es mentira.

Ramón Gaya. Seis sonetos de un diario de un pintor (1939).

2 comentarios:

Mario dijo...

Que tristeza de poema, al tratarse de un tema tan alegre como son los amigos.
Que belleza de poema al mismo tiempo.

Un abrazo.

Castedo Merinero dijo...

En general la poesía es más triste que la amistad, pero ambas son dos de las más grandes experiencias del hombre.
Una abrazo.