jueves, 8 de octubre de 2009

Gracias, señor

Gracias, señor, porque estás
todavía en mi palabra;
porque debajo de todos
mis puentes pasan tus aguas.

Piedra te doy, labios duros,
pobre tierra acumulada,
que tus luminosas lenguas
incesantemente aclaran.

Te miro; me miro. Hablo;
te oigo. Busco; me aguardas.

Me vas gastando, gastando.
Con tanto amor me adelgazas
que no siento que a la muerte
me acercas...
Y sueño...
Y pasas...
José García Nieto. Tregua (1951).

2 comentarios:

Vicente dijo...

Señores, cómo les fue por aquellos lares? Señores, queremos saber qué aventuras corrieron en tan hermosos lugares, de qué hablaron? De misteriosos Templarios ó de mundanales bares. Un abrazo.

Castedo Merinero dijo...

Fuimos a templos, catedrales, bares y pubes.
Grandes las pequeñas islas.