lunes, 1 de diciembre de 2008

Mientras tú duermes

Cuando tú duermes
pones los pies muy juntos,
alta la cara y ladeada, y cruzas
y alzas las rodillas, no astutas todavía;
la mano silenciosa en la mejilla izquierda
y la mano derecha en el hombro que es puerta
y oración no maldita.

Qué cuerpo tan querido,
junto al dolor lascivo de su sueño,
con su inocencia y su libertad,
como recién llovido.

Ahora que estás durmiendo
y la mañana de la almohada,
el oleaje de las sábanas,
me dan camino a la contemplación,
no al sueño, pon, pon tus dedos
en los labios,
y el pulgar en la sien,
como ahora. Y déjame que ande
lo que estoy viendo y amo: tu manera
de dormir, cais niña,
y tu respiración tan limpia que es suspiro
y llega casi al beso.
Te estoy acompañando. Despiértate. Es de día.

Claudio Rodríguez. El vuelo de la celebración (1976).

2 comentarios:

Mario dijo...

Qué apropiado para esta hora.
Además leo algo que quizás siempre quise escribir, pues... ¿quién no contempló nunca a la persona amada mientras dormía?

Un abrazo.

Castedo Merinero dijo...

Es un momento de gran belleza el contemplar dormido a quien quieres. Aquí ha sido retratado con cuidado tal como se observa cuando se quiere.
Un abrazo.