jueves, 29 de mayo de 2008

La soledad sonora

La música callada,
la soledad sonora.


San Juan de la Cruz


Que calle, sí, la música del viento,
la agitación que el árbol desordena,
cállese el corazón, para la vena
su inquietud, su locura y movimiento.

Que descanse la mar, que el firmamento
detenga el ritmo de la luna llena
y haya en el mundo una quietud serena
que enmudezca hasta el mismo pensamiento.

Y entonces, sí, la soledad sonora
manará dulcemente sobre el alma
dejando a flote su verdad sencilla.

Será un momento sólo, aquí y ahora;
después puede cesar la inmensa calma
pues ya se realizó la maravilla.

Miguel Álvarez Morales. La flauta de la caña (1985).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

es esto de juan ramon jimenez???

Castedo Merinero dijo...

No, tengo este poema en una antología general de Adonais como de Miguel Álvarez (Madrid, 1931). Un escritor fundamentalmente de novela histórica que publicó al menos un libro de poemas.