sábado, 18 de julio de 2009

[Amor mío, mira mi boca de vitriolo]

Amor mío, mira mi boca de vitriolo
y mi garganta de cicuta jónica,
mira la perdiz de ala rota que carece de casa y muere
por los desiertos de tomillo de Rimbaud,
mira los árboles como nervios crispados del día
llorando agua de guadaña.

Esto es lo que yo veo en la hora lisa de abril,
también en la capilla del espejo esto veo,
y no puedo pensar en las palomas que habítan la palabra Alejandría,
ni escribir cartas para Rilke el poeta.

Blanca Andreu. De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall (1981).

2 comentarios:

Eva Torre dijo...

Veo que sigues ahí, impertérrito, ajeno al desaliento. Es una gozada leer tu poema diario. Yo he vuelto a dar guerra.

Castedo Merinero dijo...

Aquí sigo, poco a poco.
Los regresos son estupendo, la lucha lo mejor.