jueves, 3 de julio de 2008

Ángel González, de viva voz


BOSQUE

Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como un eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde.

Aspero mundo (1956).

[ME HE QUEDADO SIN PULSO Y SIN ALIENTO]

Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón, de desaliento.

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.

Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.

Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu asuencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.

Aspero mundo (1956).

YA NADA AHORA

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora

-ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa-

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

este amor ya sin mí te amará siempre.

Deixis en fantasma (1992).

2 comentarios:

Alejandro Fdez-Osorio dijo...

Querido compañero; coincidir con Angel Gonzalez no es copiar, es ser. Todos sabemos lo grande que es, aunque en este último libro que salió en visor "nada grave" me cuesta reconocerlo. Leelo y lo comentamos. Un abrazo

Castedo Merinero dijo...

No lo he leído así que tomo nota, Alejandro. Hablamos. Un abrazo.