martes, 19 de agosto de 2008

(Recuerdo infantil)

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia en los cristales.

Es la clase. En un cartel
se presenta a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
mil veces ciento, cien mil,
mil veces mil, un millón.

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

Antonio Machado. Soledades. Galerías. Otros poemas (1907).

Nuevamente blogueando

después de un pequeño descanso (sí, es un tópico pero ocho días no es mucho que digamos).

A currar.

Alegría.

domingo, 10 de agosto de 2008

Vacaciones


por Forges, hoy en www.elpais.com.

Hasta pronto.

Quimera

Una atracción interna me impele a las alturas
llenándome de una aspiración de vuelo:
espiritual deseo secreto en las criaturas
que muestran en su forma una expresión de anhelo.

Como el retoño busco las regiones más puras
y la pródiga Tierra me alimenta en el suelo;
yo soy como la escala que asciende a las alturas:
el anhelo infinito de unirse con el cielo.

Madre Tierra, yo sé que mi sueño es tu sueño,
que no hay en mí un impulso ajeno de tu empeño;
que esta suprema ansia toda viene de ti.

Y mientras en tu seno perenne se reanima,
yo espero que mi anhelo alcanzará la cima
o que quizás el cielo descienda sobre mí.

Mariano Brull. La casa del silencio (1916).

sábado, 9 de agosto de 2008

Fuera del mundo

Acabado el placer, ¿no es la tarde más viva
un cazador perdido que se queja en el monte?
La luz, a la deriva
como la irrescatable línea del horizonte

siempre en fuga: se extingue en los objetos esa
claridad enguantada de los laboratorios
de noviembre. No pesa
morir entonces: cuando resultan abalorios

las joyas, y deprime una indolencia mansa
de gusanos de seda tejiendo sus capullos.
Y cada cosa cansa
como un joven endeble, vergüenza de los suyos.

Justo Navarro. Un aviador prevé su muerte (1986).

viernes, 8 de agosto de 2008

Vers l'ennui

but who is that on the other side of you?

Entonces era el mundo. Qué grande parecía.
En el límite mismo del verano, qué dulce
el tiempo que se abría, la luz indeclinable.

Entre el pinar y el río se extendían los huertos:
los pequeños retazos de maizales y habares
bailaban agolpados bajo el oro de junio.

Inventar cada día las cosas, empaparse
del sol, buscar los nombres del grillo y de la arena,
del hinojo fragrante, del cangrejo, del cuarzo.

Y el regreso: la tarde nos devolvía al sueño
por estradas de polvo y escoria triturada,
dóciles a las voces cercanas del cansancio.

Pero yo te sentía. Tú venías conmigo,
ángel del tedio, hermano, arrojando tu sombra
sobre las zarzamoras, tu sombra abominable.

Jon Juaristi. Diario del poeta recién cansado (1985).

jueves, 7 de agosto de 2008

[Amor constante más allá de la muerte]

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso lisonjera;

mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas, que humor a tanto fuego han dado,
médulas, que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo. El Parnaso español (1648).

miércoles, 6 de agosto de 2008

Canto el yo

Canto el yo, persona simple, separada;
No obstante, pronuncio la palabra democrática, la palabra En Masa.

La fisiología de la cabeza a los pies, yo canto,
Ni la fisionomía sola, ni el cerebro solo, son dignos de la Musa; digo que el Cuerpo completo es más digno,
A la Mujer igual que al Hombre, yo canto.

De la Vida inmensa en la pasión, en la elasticidad, en la fuerza,
Alegre, para la más libre acción formado según las leyes divinas,
Canto al Hombre Moderno.

o en el original

One's Self I Sing

One's Self I sing, a simple separate person,
Yet utter the word Democratic, the word En-Masse.

Of physiology from top to toe I sing,
Not physiognomy alone nor brain alone is worthy for the Muse, I say the Form complete is worthier far,
The Female equally with the Male I sing.

Of Life immense in passion, pulse, and power,
Cheerful, for freest action form'd under the laws divine,
The Modern Man I sing.

Walt Whitman. Dedicatorias. Hojas de hierba (1855-1892).

martes, 5 de agosto de 2008

Palabras para Julia

A mediados de los sesenta José Agustín Goytisolo escribió el bellísimo poema Palabras para Julia. No lo publicó hasta 1979 en el libro Palabras para Julia y otras canciones.

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Inmediamente a su composición Paco Ibáñez lo adaptó, maravillosamente, y obtuvo un rotundo éxito. Luego también lo cantaron Rosa León, Mercedes Sosa, Los Suaves, he de reconocer que me encanta, y Kiko Veneno-Muchachito-Peret. Este es un vídeo con la interpretación que hizo Paco Ibáñez en el Palau de la Música de Barcelona en 2002.



Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable,
interminable.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido,
no haber nacido.

Pero tu siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti,
pensando en ti,
como ahora pienso.

La vida es bella ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor,
tendrás amigos.

Un hombre solo, una mujer,
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada,
no son nada.

Entonces siempre acuérdate,
de lo que un día yo escribí,
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.

Nunca te entregues, ni te apartes,
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo,
y aquí me quedo.

La vida es bella ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor,
tendrás amigos.

Y siempre, siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí,
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.

lunes, 4 de agosto de 2008

Primera noche

Estábamos solos, abrazados
a la brisa que a sí misma se abraza,
al deseo en los párpados del mar.

La luna arriba, más delgada
que las palabras
desprendidas de un sueño oscuro y sin palabras.

El dorso de la mano en la mejilla,
la palma en la raíz de la cintura.
"Respiramos", dijiste, "el sueño de la arena".

Solos, abandonados en la noche,
sin otra luz que la de las palabras
en un cielo sin luna.

"En el amanecer seremos devorados
por el grito feroz de las gaviotas,
palmas y labios, cuellos, todo carne delgada para el sol".

Rafael José Díaz. Los párpados cautivos (2003).

domingo, 3 de agosto de 2008

[Mientras por competir con tu cabello]

Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente.
antes que lo que fue tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no solo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Luis de Góngora. Sonetos (1582).

sábado, 2 de agosto de 2008

Esta infinita y patética belleza

El comienzo del verano y la noche
yace como un cuerpo herido
que la aurora no consigue desvelar.
Recorro la ciudad
taconeando
en las aceras agrietadas
con mis viejas botas
de Valverde,
tan cansadas como yo
del incesante embate
de cascos rotos y batallas.
Un contenedor
arde solitario en una esquina
ante los ojos embotados
de un borracho
que no se sabe que lo está.
No hay policía.
Y es extraño.
Dos mecánicos amantes
se palpan las partes
con gestos agotados
que ni siquiera el último
tiro de nieve emponzoñada
es capaz de revivir.
Parpadean los semáforos
tintineando en huérfana advertencia.
Y no hay sencillamente estrellas
que me valgan.

Leopoldo Alas. Arde Babilonia (1994).

Otro gran poeta que desaparece. Leopoldo Alas fue también un todoterreno: poeta, novelista, cuentista, dramaturgo, articulista, ensayista y hasta algún libreto de ópera. Dirigió la revista de poesía Signos (1987-1992) y desde 2004 presentaba un programa radiofónico.
Seguiremos leyéndolo.

viernes, 1 de agosto de 2008

La rosa amarilla

Se encendió una rosa fulgurante
afuera de la ventana,

ha estallado una rosa,

parecemos las víctimas del incendio,
azorados, ávidos de su belleza.

Ahora todo tiene
color, contraste, vuelo.

Vengan a ver la rosa, vengan,

tiene un grito amarillo despiadado,
es un lujo, es una enhiesta vara
para golpear al cielo,
vengan a la rosa amarilla
que nos dejó perplejos,
vengan a ver la rosa mía.

Alejandro Aura. Poeta en la manaña (1991).

El estupendo poeta y dramaturgo, y cuentista, y ensayista, y bloguero (www.alejandroaura.com), y... falleció anteayer en Madrid.
Nos queda su palabra.

jueves, 31 de julio de 2008

[Soneto XXIII]

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de la Vega (1501?-1536). Publicado en 1543.

miércoles, 30 de julio de 2008

Las balas

La carretera duraba nueve curvas
y quince fríos minutos,
hasta el muelle de los barcos grandes,
presas de nuestros revólveres.
Y disparábamos contra el hierro
como aves felices, lejanas,
blancas como un secreto de mar.
Recuerdo que ya imaginábamos
que atestiguar la infancia
resultaría penoso y ocre,
y con el saber del tiempo invertido
manejábamos con destreza las balas.

Lorenzo Plana. La historia de Silly Boy (1991).

martes, 29 de julio de 2008

[Con él no tengo propiamente trato]

Con él no tengo propiamente trato
ni intercambio jamás ningún saludo.
Pero le espío cada vez que sale,
miro que no se halle donde se halla
y así no descubro su cuerpo. Descubro
el hueco abandonado de su cuerpo.
Del otro sólo conozco que está fuera,
lo que es un relativo saber y sin objeto.
No averiguo de él más que su ausencia.

Esperanza López Parada. Los tres días (1994).

lunes, 28 de julio de 2008

Mi primer bikini

Sólo yo sé cuándo sobrevivimos.

Lo sé porque mis dedos
se transforman en lápices de colores.
Lo sé porque con ellos
dibujo en las paredes de tu casa
mujeres con rostro de epitafio.

Porque, a la caricia de la punta,
comienza el derrame de los cimientos
formando arco iris en la noche.
Porque, al escribir testamentos
en el suelo, se remueven las vísceras
de azúcar, y trepan tus raíces.

Grabo versos de colores fríos
en tu piel, de arquitrabe a basa,
y les llueve y los diluye, y compruebo
que la lluvia suena como hacen al caer
las canicas brillantes y naranjas
que cambiaba en el patio de recreo,
poco antes de calzar mi primer bikini.

Hoy guardo las canicas, como un apagado
tesoro, en los huecos de otras espaldas.

Pinto también en la terraza de enfrente
un jardín de lápidas cálidas y hermosas.
Trazo como una medusa de bronce,
un paraíso de cadenas hendiendo en mantillo
el valle diminuto que proclama que es frágil
y, sin embargo, dirás tú, sobrevive.

Elena Medel. Mi primer bikini (2002).

domingo, 27 de julio de 2008

Pasión de afecto

En el amor fatal no brilla el pensamiento.
La mente se coagula cuando la sangre estalla.
Vuelve sombrío el ingenio y sin gracia
la fatuidad fanática del fuego.
Yo creo en un amor clarividente,
una efusión borracha de prudencia,
el fruto que se alcanza, las flores del desierto.

El riesgo y la pasión están en el afecto,
en un miedo común al abrazarse.
Dormidos, compartir el mismo sueño.
Despiertos, afilar las diferencias.
Amor que no se abisma ni se engaña,
amor que se resuelve en transparencia.

Leopoldo Alas. La posesión del miedo (1996).

sábado, 26 de julio de 2008

El arte de la sombras

Me abrías descalza, ausente, ensimismada,
la puerta del jardín, el arte de las sombras.
Perseguirte al amor era costumbre
entre flores exóticas, hacia ignotas ciudades.
Era el jardín el mar, y lo surcábamos:
las naves detenidas, los fuegos de Santelmo,
el precioso oleaje, las sirenas
fingiendo que cantaban
(y era un antiguo disco impresionista).
Ante tal artificio, ante tanta impostura,
frente a la falsedad de jaspes y de yedras,
eras tú misma la que abrías de nuevo
la inexanta cancela de vergel tan equívoco.

Juan Lamillar. El arte de las sombras (1991).

viernes, 25 de julio de 2008

La muralla

Nicolás Guillén incluyó en La paloma de vuelo popular: Elegías (1958) el poema La muralla:

Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos:
los negros sus manos negras,
los blancos sus manos blancas.
Ay,
una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte.

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- Una rosa y un clavel...
- ¡Abre la muralla!

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- El sable del coronel...
- ¡Cierra la muralla!

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- La paloma y el laurel...
- ¡Abre la muralla!

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- El alacrán y el ciempiés...
- ¡Cierra la muralla!

Al corazón del amigo,
abre la muralla;
al veneno y al puñal,
cierra la muralla;
al mirto y la yerbabuena,
abre la muralla;
al diente de la serpiente,
cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor,
abre la muralla...

Alcemos una muralla
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa,
allá sobre el horizonte...

En 1976 Ana Belén editó La paloma del vuelo popular que adaptaba varios poemas de Nicolás Guillén musicalizados por Sergio Aschero, Víctor Manuel y Rosa León. La muralla, grabada primeramente por el grupo chileno Quilapayún, la cantaba en ese disco en solitario, pero alcanzó la gloria en directo a dos voces.

En este vídeo los podemos ver a principios de los ochenta junto a Nicolás Guillén.



Esta es la versión de Ana y Víctor:

Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos:
los negros sus manos negras,
los blancos sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa,
allá sobre el horizonte.

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- Una rosa y un clavel...
- ¡Abre la muralla!

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- El sable del coronel...
- ¡Cierra la muralla!

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- La paloma y el laurel...
- ¡Abre la muralla!

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- El alacrán y el ciempiés...
- ¡Cierra la muralla!

Al corazón del amigo,
abre la muralla;
al veneno y al puñal,
cierra la muralla;
al mirto y la yerbabuena,
abre la muralla;
al diente de la serpiente,
cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor,
abre la muralla...

Alcemos una muralla
juntando todas las manos;
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa,
allá sobre el horizonte...

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- Una rosa y un clavel...
- ¡Abre la muralla!

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- El sable del coronel...
- ¡Cierra la muralla!

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- La paloma y el laurel...
- ¡Abre la muralla!

- ¡Tun, tun!
- ¿Quién es?
- El alacrán y el ciempiés...
- ¡Cierra la muralla!

Al corazón del amigo,
abre la muralla;
al veneno y al puñal,
cierra la muralla;
al mirto y la yerbabuena,
abre la muralla;
al diente de la serpiente,
cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor,
abre la muralla...

Al corazón del amigo,
abre la muralla;
al veneno y al puñal,
cierra la muralla;
al mirto y la yerbabuena,
abre la muralla;
al diente de la serpiente,
cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor,
abre la muralla...

jueves, 24 de julio de 2008

Casinos

Caminos de esos pueblos en las tardes lluviosas
llenos de aburrimiento. Penumbrosos salones
donde se habla de hectáreas. Arañas. Polvorientos
jarrones. Soñolencia. Tableros de ajedrez.
Abecés atrasados con el papel ya flojo
de haber sido leídos por demasiadas manos.
Eternidades. Siempre la luz molesta. Grandes
sillones con gutapercha roja. Cortinones
espesos y testeros color café con leche.
Socios. Conversaciones de adulterio o de duros.
¡Casinos de esos pueblos donde se huele a establo,
a loción de barbero y a suelos con lejía!
Sólo tenéis de intacto la mesa de billar;
su verde luminoso de pradera, las bolas
buscándose infinitas, sin repetirse nunca
como la vida humana, advierten al que llega
a vosotros, que sólo lo trascendente pasa,
que sólo lo fugitivo permanece y dura.

Andrés Trapiello. La vida fácil y otros poemas (1985).

miércoles, 23 de julio de 2008

La aurora

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible:
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados:
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.
La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Federico García Lorca. Poeta en Nueva York [1929-1930] (1940).

martes, 22 de julio de 2008

Órbita de mi sueño

De nuevo he preguntado;
serenamente al sol, por mi alegría
y otra vez ha escondido
en la noche su voz sin responderme.

Entonces me acerqué misterioso
a la anchurosa boca de la sombra;
pregunté por mi muerte
y me mojé los ojos con su olvido...

Nadie me respondió.
Me volví al mundo...

Ahora ruedo cautivo
en la lágrima de un sueño,
expuesta ya por siempre a la burla de los hombres
la plenitud de mi desesperanza.

Emilio Prados. Jardín cerrado (1946).

lunes, 21 de julio de 2008

No era el azar

Extraño como la sonrisa de un bisturí.
Íntimo como un ojo sin párpado abierto en nuestra mano.
Deslumbrante como el rumor del paso de un unicornio.
Fiel como la súbita seda negra del miedo.
Terrible como el brillo de la espada de fuego de un arcángel.
Sumiso como las olas que rompen contra la playa de un pecho.
Devastador como la claridad de una mirada en un espejo roto.
Inevitable como la herida hecha de lluvia en un corazón de piedra,
el amor llega un día a nuestra vida y nosotros no estamos.

Abelardo Linares. Panorama (1995).

domingo, 20 de julio de 2008

Biografía

No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.

Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.

¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica, te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.

No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¿Ay sí, no respirar? Dar el no a todos los nos.
Y descansar: Morir.

Gabriel Celaya.