Una limosna para el pensamiento
una pobre limosna a esa desdicha
que alguien nos regaló seguramente
sin caer en la cuenta de que un día
no íbamos a saber qué hacer con el regalo.
Una limosna para el pensamiento
para esta desazón que nos acosa
que pregunta sin tino ni medida.
Pero nadie responde no hay respuestas.
Una limosna para el pensamiento
un óbolo para la incertidumbre que nos cubre
una ayuda un auxilio una palabra.
Francisca Aguirre. Historia de la anatomía (2010).
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martes, 15 de febrero de 2011
jueves, 19 de junio de 2008
Nanas para dormir desperdicios de Francisca Aguirrre
Nacida en Alicante en 1930 e hija del pintor Francisco Aguirre, su primer poemario fue Ítaca (1972), premio Leopoldo Panero 1971.
Pertenece por fecha de nacimiento a la generación del 50, la de Gil de Biedma, Valente..., pero publicó con los novísimos y ella misma se considera de la generación del 98. En cualquiera de ellas, opta por mirar de frente a la historia, con rabia pero sin odio, y reflexionar existencialmente en sus versos.
No demasiado pródiga en títulos, a Ítaca siguieron Los trescientos escalones (1977), Premio Ciudad de Irún 1976, dedicada a su padre, condenado a muerte por el franquismo, La otra música (1978), Ensayo General (1996), Premio Esquío 1995 y Pavana del desasosiego (1999), Premio María Isabel Fernández Simal 1998. Recopilados todos, afortunadamente por la difultad de encontrarlos hoy, en Ensayo General. Poesía completa (1966-2000) [2000].
En pocos meses, ha presentado La herida absurda (2006) y Nanas para dormir desperdicios (2007), Premio Alfons el Magnànim. Este último convoca la naturaleza mediante lo residual -el presente-, los desperdicios -el tiempo de desdicha que se ha sido- y los despojos -la reflexión existencialista- utilizando versos largos que adoptan forma de nana para acunar las pérdidas.
Ha publicado también un libro de recuerdos, Espejito, espejito (1995) y uno de relatos, Que planche Rosa Luxemburgo (2002).
Hiperión, 64 páginas, 7,00 € , ISBN: 978-84-7517-817-2.
No demasiado pródiga en títulos, a Ítaca siguieron Los trescientos escalones (1977), Premio Ciudad de Irún 1976, dedicada a su padre, condenado a muerte por el franquismo, La otra música (1978), Ensayo General (1996), Premio Esquío 1995 y Pavana del desasosiego (1999), Premio María Isabel Fernández Simal 1998. Recopilados todos, afortunadamente por la difultad de encontrarlos hoy, en Ensayo General. Poesía completa (1966-2000) [2000].
En pocos meses, ha presentado La herida absurda (2006) y Nanas para dormir desperdicios (2007), Premio Alfons el Magnànim. Este último convoca la naturaleza mediante lo residual -el presente-, los desperdicios -el tiempo de desdicha que se ha sido- y los despojos -la reflexión existencialista- utilizando versos largos que adoptan forma de nana para acunar las pérdidas.
Ha publicado también un libro de recuerdos, Espejito, espejito (1995) y uno de relatos, Que planche Rosa Luxemburgo (2002).
Hiperión, 64 páginas, 7,00 € , ISBN: 978-84-7517-817-2.
martes, 17 de junio de 2008
Un pedazo de hilo
No es bueno andar por este mundo
soportando el desgaste de nuestra sombra.
No es bueno alzar la voz a nuestras vísceras
inaugurar un grito que hace crujir
tan sólo a nuestro despavorido bazo.
No es bueno andar en soliloquio
con el filo mugriento del desdén.
No es bueno ser residuo de un espejo:
trae mala suerte esa mutilación
con apariencia de totalidad.
No somos de fiar con tanta arista,
somos humanamente peligrosos
y desdichados inhumanamente.
Entonces, con la humildad que otorga la desolación:
compañero, cualquier pedazo de hilo,
cualquier trapo para remendar
este agujero que llamamos vida.
Francisca Aguirre. La otra música (1978).
soportando el desgaste de nuestra sombra.
No es bueno alzar la voz a nuestras vísceras
inaugurar un grito que hace crujir
tan sólo a nuestro despavorido bazo.
No es bueno andar en soliloquio
con el filo mugriento del desdén.
No es bueno ser residuo de un espejo:
trae mala suerte esa mutilación
con apariencia de totalidad.
No somos de fiar con tanta arista,
somos humanamente peligrosos
y desdichados inhumanamente.
Entonces, con la humildad que otorga la desolación:
compañero, cualquier pedazo de hilo,
cualquier trapo para remendar
este agujero que llamamos vida.
Francisca Aguirre. La otra música (1978).
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