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domingo, 24 de agosto de 2008

Whalt Whitman

En un país de hierro vive el gran viejo,
bello como un patriarca, sereno y santo.
Tiene en la arruga olímpica de su entrecejo
algo que impera y vence con noble encanto.

Su alma del infinito parece espejo;
son sus cansados hombros dignos del manto;
y con arpa labrada de un roble añejo,
como un profeta nuevo canta su canto.

Sacerdote que alienta soplo divino
anuncia, en el futuro, tiempo mejor.
Dice el águila: "¡Vuela!"; "Boga", al marino.

y "¡Trabaja!", al robusto trabajador.
¡Así va ese poeta por su camino,
con su soberbio rostro de emperador!

Rubén Darío. Azul... (1888).

viernes, 30 de mayo de 2008

Lo fatal

A René Pérez

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no ser nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos...!

Rubén Darío. Cantos de vida y esperanza (1905).