Cuando murmuras con nervioso acento
tu cuerpo hermoso que a mi cuerpo toca
y recojo en los besos de tu boca
las abrasadas ondas de tu aliento.
Cuando más que ceñir, romper intento
una frase de amor que amor provoca
y a mí te estrechas delirante y loca,
todo mi ser estremecido siento.
Ni gloria, ni poder, ni oro, ni fama,
quiero entonces, mujer. Tú eres mi vida,
ésta y la otra si hay otra; y sólo ansío
gozar tu cuerpo, que a gozar me llama,
¡ver tu carne a mi carne confundida
y oír tu beso respondiendo al mío!
Joaquín Dicenta.
domingo, 8 de mayo de 2011
sábado, 7 de mayo de 2011
Oración por Marilyn Monroe
Señor:
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra
con el nombre de Marilyn Monroe
aunque ese no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita
violada a los nueve años
y la empleadita de tienda que a los dieciséis se había
querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún
maquillaje
sin su agente de prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos,
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda
en una iglesia
en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar
las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno,
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo
el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th
Century Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo
en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th
Century Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor:
en este mundo contaminado de pecados y radioactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad
del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-el de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esta Colosal Super-Producción en la que todos
hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecíamos
tranquilizantes
para la tristeza de no ser santos
(se le recomendó el Psicoanálisis).
Recuerda, Señor, su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje -insistiendo
en maquillarse en cada escena-,
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un
psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era
un set cinematográfico)
mientras el director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur,
un baile en Río,
la recepción en la mansión del duque y la duquesa
de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano
en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la
única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice:
wrong number.
O como alguien que herido por los gángsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor :
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el
Directorio de Los Ángeles),
¡contesta Tú el teléfono!
Ernesto Cardenal. Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965).
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra
con el nombre de Marilyn Monroe
aunque ese no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita
violada a los nueve años
y la empleadita de tienda que a los dieciséis se había
querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún
maquillaje
sin su agente de prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos,
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda
en una iglesia
(según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar
las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno,
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo
el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th
Century Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo
en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th
Century Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor:
en este mundo contaminado de pecados y radioactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad
del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-el de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esta Colosal Super-Producción en la que todos
hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecíamos
tranquilizantes
para la tristeza de no ser santos
(se le recomendó el Psicoanálisis).
Recuerda, Señor, su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje -insistiendo
en maquillarse en cada escena-,
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un
psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era
un set cinematográfico)
mientras el director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur,
un baile en Río,
la recepción en la mansión del duque y la duquesa
de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano
en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la
única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice:
wrong number.
O como alguien que herido por los gángsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor :
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el
Directorio de Los Ángeles),
¡contesta Tú el teléfono!
Ernesto Cardenal. Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965).
viernes, 6 de mayo de 2011
[A veces el amor tiene caricias]
A veces el amor tiene caricias
frías, como navajas de barbero.
Cierras los ojos. Das tu cuello entero
a un peligroso filo de delicias.
Otras veces se clava como aguja
irisada de sedas en el raso
del bastidor: raso del lento ocaso
donde un cisne precoz se somormuja.
En general, adopta una manera
belicosa, de orcas y cuchillos,
de lanza en ristre o de falcón en mano.
Pero es lo más frecuente que te hiera
con ojos tan serenos y sencillos
como un arroyo fresco en el verano.
Antonio Carvajal. De un capricho celeste (1988).
frías, como navajas de barbero.
Cierras los ojos. Das tu cuello entero
a un peligroso filo de delicias.
Otras veces se clava como aguja
irisada de sedas en el raso
del bastidor: raso del lento ocaso
donde un cisne precoz se somormuja.
En general, adopta una manera
belicosa, de orcas y cuchillos,
de lanza en ristre o de falcón en mano.
Pero es lo más frecuente que te hiera
con ojos tan serenos y sencillos
como un arroyo fresco en el verano.
Antonio Carvajal. De un capricho celeste (1988).
jueves, 5 de mayo de 2011
Parusía impura
En medio de un calor boca de infierno
con sol en maremoto y fruta sin aliento,
comer el cuerpo vivo entre la música
del aire abrasador y junta lenguas
para mayor agua. Viñas de slip azul
y liquen en tobillos, y cántico de pelo
negro sobre los ojos más bellos del verano.
Morder la dura esencia de la carne,
donde el agua se escurre y los metales hierven
y comprobar en un rincón (quizá) sobre
la hierba, que el fuego de su piel es leche tibia
y el eros núbil de oro una lengua de uvas,
ahí, en el palacio vello donde quema el agua.
Luis Antonio de Villena. Huir del invierno (1981).
con sol en maremoto y fruta sin aliento,
comer el cuerpo vivo entre la música
del aire abrasador y junta lenguas
para mayor agua. Viñas de slip azul
y liquen en tobillos, y cántico de pelo
negro sobre los ojos más bellos del verano.
Morder la dura esencia de la carne,
donde el agua se escurre y los metales hierven
y comprobar en un rincón (quizá) sobre
la hierba, que el fuego de su piel es leche tibia
y el eros núbil de oro una lengua de uvas,
ahí, en el palacio vello donde quema el agua.
Luis Antonio de Villena. Huir del invierno (1981).
miércoles, 4 de mayo de 2011
El desayuno
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
"Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno."
Luis Alberto de Cuenca. El hacha y la rosa (1993).
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
"Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno."
Luis Alberto de Cuenca. El hacha y la rosa (1993).
viernes, 29 de abril de 2011
(El secreto)
He escondido mi tesoro en tus ojos.
No necesito verte
yo,
es mi avaricia.
Elena Escribano. Reincidencias (2007).
No necesito verte
yo,
es mi avaricia.
Elena Escribano. Reincidencias (2007).
martes, 26 de abril de 2011
Carta del suicida
Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
porque ella sale y entra como una bala loca,
y abre mis parietales, y nunca cicatriza,
así sople el verano o el invierno,
así viva feliz sentado sobre el triunfo
y el estómago lleno, como un cóndor saciado,
así padezca el látigo del hambre, así me acueste
o me levante, y me hunda de cabeza en el día
como una piedra bajo la corriente cambiante,
así toque mi cítara para engañarme, así
se abra una puerta y entren diez mujeres desnudas,
marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
unas sobre otras hasta consumirse,
juro que ella perdura, porque ella sale y entra
como una bala loca,
me sigue adonde voy y me sirve de hada,
me besa con lujuria
tratando de escaparse de la muerte,
y, cuando caigo al sueño, se hospeda en mi columna
vertebral, y me grita pidiéndome socorro,
me arrebata a los cielos, como un cóndor sin madre
empollado en la muerte.
Gonzalo Rojas. La miseria del hombre (1948).
Ayer falleció el genial poeta chileno a los 93 años.
porque ella sale y entra como una bala loca,
y abre mis parietales, y nunca cicatriza,
así sople el verano o el invierno,
así viva feliz sentado sobre el triunfo
y el estómago lleno, como un cóndor saciado,
así padezca el látigo del hambre, así me acueste
o me levante, y me hunda de cabeza en el día
como una piedra bajo la corriente cambiante,
así toque mi cítara para engañarme, así
se abra una puerta y entren diez mujeres desnudas,
marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
unas sobre otras hasta consumirse,
juro que ella perdura, porque ella sale y entra
como una bala loca,
me sigue adonde voy y me sirve de hada,
me besa con lujuria
tratando de escaparse de la muerte,
y, cuando caigo al sueño, se hospeda en mi columna
vertebral, y me grita pidiéndome socorro,
me arrebata a los cielos, como un cóndor sin madre
empollado en la muerte.
Gonzalo Rojas. La miseria del hombre (1948).
Ayer falleció el genial poeta chileno a los 93 años.
lunes, 18 de abril de 2011
El último recurso
En los malos momentos, no os pongáis a llorar,
porque os harán callar
con la limosnita de un poco de pan.
En los malos momentos, decid que no entendéis.
Y tras escuchar,
decid, porque es verdad, que seguís sin entender.
Cuando os digan: "Caridad", vosotros decid: "Justicia",
porque pedís lo vuestro,
no descanso de conciencia para los que dormitan.
Cuando os digan que el problema va a estudiarse,
salid gritando a la calle
las razones que los justos llamarán irracionales.
Gabriel Celaya. [1966]
porque os harán callar
con la limosnita de un poco de pan.
En los malos momentos, decid que no entendéis.
Y tras escuchar,
decid, porque es verdad, que seguís sin entender.
Cuando os digan: "Caridad", vosotros decid: "Justicia",
porque pedís lo vuestro,
no descanso de conciencia para los que dormitan.
Cuando os digan que el problema va a estudiarse,
salid gritando a la calle
las razones que los justos llamarán irracionales.
Gabriel Celaya. [1966]
martes, 5 de abril de 2011
La intrusa
Como una nube sigilosa
que irrumpe en un cielo desierto,
venías a mí,
en aquella casa.
Mostrabas las perfectas
nalgas de tu culo, blanquísimos
pétalos de perfume húmedos,
segando así, con una luz extraña,
el silencio mío,
los libros sobre la mesa.
¿Qué hacías allí, como una flor abierta,
como una serpiente dormida,
como un libro que delira
encima de la mesa jeroglífica
de mi vida?
En el original
Com un núvol sigil.los
que irromp en un cel desert,
venies a mi,
en aquella casa.
Amostraves les perfectes
galtes del teu cul, blaquíssims
pètals de perfum humits,
segant així, amb una llum estranya,
el silenci meu,
el llibres damunt la taula.
¿Què hi feies, com un flor desclosa,
com una serp dormida,
com un llibre que delira
damunt la taula jeroglífica
de la meua vida?
Àngel Montesinos. Las flores patológicas / Les flors patològiques (2007).
que irrumpe en un cielo desierto,
venías a mí,
en aquella casa.
Mostrabas las perfectas
nalgas de tu culo, blanquísimos
pétalos de perfume húmedos,
segando así, con una luz extraña,
el silencio mío,
los libros sobre la mesa.
¿Qué hacías allí, como una flor abierta,
como una serpiente dormida,
como un libro que delira
encima de la mesa jeroglífica
de mi vida?
En el original
Com un núvol sigil.los
que irromp en un cel desert,
venies a mi,
en aquella casa.
Amostraves les perfectes
galtes del teu cul, blaquíssims
pètals de perfum humits,
segant així, amb una llum estranya,
el silenci meu,
el llibres damunt la taula.
¿Què hi feies, com un flor desclosa,
com una serp dormida,
com un llibre que delira
damunt la taula jeroglífica
de la meua vida?
Àngel Montesinos. Las flores patológicas / Les flors patològiques (2007).
domingo, 6 de marzo de 2011
[hay peldaños]
hay peldaños
envueltos en lágrimas
cantarle al agua
la tristeza de vestir
dos veces la misma ropa
secretos de mimbre
inmóviles
enarbolan un silencio
que va tejiendo
las edades de las sillas
el silencio de los objetos
y de las grietas en las paredes
el silencio como una semilla
en la plaza
silencio de ropa limpia
doblada sobre la mesa,
hay que beber secretos
engullir cada escalón
tragarnos las guitarras y las revistas
para que nunca
oigan los vecinos
el crepitar vergonzoso
de nuestras sartenes
Mar Benegas. Niña pluma Niña nadie (2010).
envueltos en lágrimas
cantarle al agua
la tristeza de vestir
dos veces la misma ropa
secretos de mimbre
inmóviles
enarbolan un silencio
que va tejiendo
las edades de las sillas
el silencio de los objetos
y de las grietas en las paredes
el silencio como una semilla
en la plaza
silencio de ropa limpia
doblada sobre la mesa,
hay que beber secretos
engullir cada escalón
tragarnos las guitarras y las revistas
para que nunca
oigan los vecinos
el crepitar vergonzoso
de nuestras sartenes
Mar Benegas. Niña pluma Niña nadie (2010).
martes, 15 de febrero de 2011
El pensamiento
Una limosna para el pensamiento
una pobre limosna a esa desdicha
que alguien nos regaló seguramente
sin caer en la cuenta de que un día
no íbamos a saber qué hacer con el regalo.
Una limosna para el pensamiento
para esta desazón que nos acosa
que pregunta sin tino ni medida.
Pero nadie responde no hay respuestas.
Una limosna para el pensamiento
un óbolo para la incertidumbre que nos cubre
una ayuda un auxilio una palabra.
Francisca Aguirre. Historia de la anatomía (2010).
una pobre limosna a esa desdicha
que alguien nos regaló seguramente
sin caer en la cuenta de que un día
no íbamos a saber qué hacer con el regalo.
Una limosna para el pensamiento
para esta desazón que nos acosa
que pregunta sin tino ni medida.
Pero nadie responde no hay respuestas.
Una limosna para el pensamiento
un óbolo para la incertidumbre que nos cubre
una ayuda un auxilio una palabra.
Francisca Aguirre. Historia de la anatomía (2010).
lunes, 14 de febrero de 2011
Muerte de la petenera
En la casa blanca muere
la perdición de los hombres.
Cien jacas caracolean.
Sus jinetes están muertos.
Bajos las estremecidas
estrellas de los velones,
su falda de moaré tiembla
entre sus muslos de cobre.
Cien jacas caracolean.
Sus jinetes están muertos.
Largas sombras afiladas
vienen del turbio horizontes,
y el bordón de una guitarra
se rompe.
Cien jacas caracolean.
Sus jinetes están muertos.
Federico García Lorca. Poema del cante jondo (1931).
la perdición de los hombres.
Cien jacas caracolean.
Sus jinetes están muertos.
Bajos las estremecidas
estrellas de los velones,
su falda de moaré tiembla
entre sus muslos de cobre.
Cien jacas caracolean.
Sus jinetes están muertos.
Largas sombras afiladas
vienen del turbio horizontes,
y el bordón de una guitarra
se rompe.
Cien jacas caracolean.
Sus jinetes están muertos.
Federico García Lorca. Poema del cante jondo (1931).
sábado, 12 de febrero de 2011
El azahar
A Almudena y Francisco Díaz de Castro
De noche,
el contrabando
que la brisa promueve,
repentino,
ha empujado su aroma hasta mi cama.
Duele en perfume el mundo,
el mundo duele
en su delicadeza clandestina.
Hay un cañaveral,
escoltado de adelfas y cipreses,
que lleva a los naranjos por lo oscuro.
Cerca del mar.
Mi carne lo conoce.
La vida,
tan impune,
nos ciñe a la garganta un nudo de pena.
Esta furtiva noche enamorada
traspasa el corazón
con su espina de bálsamo y venenos.
Duele en perfume el mundo,
el mundo duele
con su fragancia equinoccial tan íntima.
Carlos Marzal. Fuera de mí (2004).
viernes, 11 de febrero de 2011
Fecha de la memoria
Grandes placeres en la ciudad del limo y la marea
sobrevivieron a raíz de las explosiones.
Acaso esperada fuese la terrible sinrazón de lo irascible,
cuando el tumulto abriera
la vieja costumbre recelosa del dolor ya olvidado.
Por eso se lanzaron, en una masacre popular,
hacia las playas.
Allí cavaron hoyos para el buscador de ovas,
para el buscador de nácar y coquinas,
para el joven que cultivó algas en días de asueto
y murió virgen como la mar;
hoyos para el rastero oculto en noches de almejas,
del cálido mar, fuente del mar
sin bóvedas de los hospitales,
mientras las cuadrillas de voluntarios al desastre
recogían los últimos gozadores del festín
ebrios de amor, cantando.
José María Velázquez. Ritos (1971).
sobrevivieron a raíz de las explosiones.
Acaso esperada fuese la terrible sinrazón de lo irascible,
cuando el tumulto abriera
la vieja costumbre recelosa del dolor ya olvidado.
Por eso se lanzaron, en una masacre popular,
hacia las playas.
Allí cavaron hoyos para el buscador de ovas,
para el buscador de nácar y coquinas,
para el joven que cultivó algas en días de asueto
y murió virgen como la mar;
hoyos para el rastero oculto en noches de almejas,
del cálido mar, fuente del mar
sin bóvedas de los hospitales,
mientras las cuadrillas de voluntarios al desastre
recogían los últimos gozadores del festín
ebrios de amor, cantando.
José María Velázquez. Ritos (1971).
miércoles, 9 de febrero de 2011
El calambre del mundo
Contémplalo, padécelo, disfruta;
no temas, que el dolor
es efímero también;
la luz se nos concede y se nos niega
con la misma vehemencia.
Siente sin fin el calambre del mundo,
cambia de fe, de disfraz, de premisas,
que no hay nada veraz y todo es cierto
y un grito es un susurro de repente,
y por fortuna el mundo
se está acabando ahora, mientras duermes.
Leopoldo Alas. La condición y el tiempo (1992).
no temas, que el dolor
es efímero también;
la luz se nos concede y se nos niega
con la misma vehemencia.
Siente sin fin el calambre del mundo,
cambia de fe, de disfraz, de premisas,
que no hay nada veraz y todo es cierto
y un grito es un susurro de repente,
y por fortuna el mundo
se está acabando ahora, mientras duermes.
Leopoldo Alas. La condición y el tiempo (1992).
martes, 8 de febrero de 2011
Lugar de paso
De vez en cuando la mirada sabe
que mira a ningún sitio; que el paisaje
total de lo vivido
tan solo fue paisaje de la memoria
(y el corazón un palabra escrita).
Por eso uno termina señalando
la última página de cada libro
con la tristeza artificial de alguna
lágrima urdida y se descarga
como quien lanza desde el coche
señales con la luz de largo alcance
por una carretera sin servicio.
La curiosidad
de las camas de hotel, a mediodía,
se parece al afán del usurero
en un barrio de pobres de ciudad;
el trazo
de un bolígrafo azul nos restituye
el horizonte de una edad lejana
y el cenicero exhibe la vergüenza
pública de su oficio.
Un lugar
de paso para el sueño, con su tinte
nocturno de concierto y de movida,
su papelera para la rutina
de andar siempre hacia un lado
definitivo
y esa línea imaginaria
que toca los extremos de la carne.
Javier Cano. Lugares para un exilio (2002).
que mira a ningún sitio; que el paisaje
total de lo vivido
tan solo fue paisaje de la memoria
(y el corazón un palabra escrita).
Por eso uno termina señalando
la última página de cada libro
con la tristeza artificial de alguna
lágrima urdida y se descarga
como quien lanza desde el coche
señales con la luz de largo alcance
por una carretera sin servicio.
La curiosidad
de las camas de hotel, a mediodía,
se parece al afán del usurero
en un barrio de pobres de ciudad;
el trazo
de un bolígrafo azul nos restituye
el horizonte de una edad lejana
y el cenicero exhibe la vergüenza
pública de su oficio.
Un lugar
de paso para el sueño, con su tinte
nocturno de concierto y de movida,
su papelera para la rutina
de andar siempre hacia un lado
definitivo
y esa línea imaginaria
que toca los extremos de la carne.
Javier Cano. Lugares para un exilio (2002).
lunes, 7 de febrero de 2011
Su sueño toca
Traste de ámbar por su sueño toca
y tiene en dura corona regodeo.
Botacillas, a lebrel y pájaro convoca
dulce verano de pinta y festoneo.
La hoja de oro, de tu cielo gota,
trocada en nuevo sueño deletreo.
En esta altiva hoja pronto agota
las mismas de malva y errante paladeo.
Por donde quiera, en hojas, tu albedrío,
hasta en el mar creciendo tu corona
y en cada hoja la estación de gloria
abre un castillo al ciervo del estío.
Y el más celeste junio vuelve y perdona
llamas al viento, nieve a la memoria.
José Lezama Lima. Enemigo rumor (1941).
y tiene en dura corona regodeo.
Botacillas, a lebrel y pájaro convoca
dulce verano de pinta y festoneo.
La hoja de oro, de tu cielo gota,
trocada en nuevo sueño deletreo.
En esta altiva hoja pronto agota
las mismas de malva y errante paladeo.
Por donde quiera, en hojas, tu albedrío,
hasta en el mar creciendo tu corona
y en cada hoja la estación de gloria
abre un castillo al ciervo del estío.
Y el más celeste junio vuelve y perdona
llamas al viento, nieve a la memoria.
José Lezama Lima. Enemigo rumor (1941).
viernes, 4 de febrero de 2011
[Como brisa de ahorcado]
Como brisa de ahorcado
mandrágora en exilio musgo ávido
abatimiento de carroña purísima
responsorio novena santo incólume y río
crecido en su condena
a dónde iré
mañana de predizas solas
segadores de avaras parihuelas
se cruzan con mi canto de ida
las dolorosas reaparecen muy tristes en las epidemias
y el trébol retrocede a donde sé
qué alergia de escrituras apaleadas
qué daño dañador
qué muerto
qué distancia en mi nuca
qué vuelo yerto cuaja en mi agonía
De golpe
todos los niños se alinean
la espantada milicia de las aves emigra más al sur
aquí entre llares reconozco mi tizne más amada
el traje de mi infancia de lobo
puesto que nuevo a solear sobre el celeste prado
aquí me dejaré agredir
volcado
sobre arenas y naipes
indefenso
querido
sordo
humano
José María Bermejo. Epidemia de nieve (1972).
mandrágora en exilio musgo ávido
abatimiento de carroña purísima
responsorio novena santo incólume y río
crecido en su condena
a dónde iré
mañana de predizas solas
segadores de avaras parihuelas
se cruzan con mi canto de ida
las dolorosas reaparecen muy tristes en las epidemias
y el trébol retrocede a donde sé
qué alergia de escrituras apaleadas
qué daño dañador
qué muerto
qué distancia en mi nuca
qué vuelo yerto cuaja en mi agonía
De golpe
todos los niños se alinean
la espantada milicia de las aves emigra más al sur
aquí entre llares reconozco mi tizne más amada
el traje de mi infancia de lobo
puesto que nuevo a solear sobre el celeste prado
aquí me dejaré agredir
volcado
sobre arenas y naipes
indefenso
querido
sordo
humano
José María Bermejo. Epidemia de nieve (1972).
jueves, 3 de febrero de 2011
Impuestos
Aumentas los impuestos,
pagas la lentitud de los escribas,
pules las armas de los fanfarrones
y celebras banquetes
en honor de los dioses
que encarecen el precio
de la carne en la plaza.
Nuestro ejército vuelve
derrotado y tú aumentas los impuestos.
Obras como el pastor avaricioso
y necio que confía
en obtener el doble de la lana
esquilando dos veces a la oveja.
Juan Carlos Suñén. Un hombre no debe ser recordado (1992).
pagas la lentitud de los escribas,
pules las armas de los fanfarrones
y celebras banquetes
en honor de los dioses
que encarecen el precio
de la carne en la plaza.
Nuestro ejército vuelve
derrotado y tú aumentas los impuestos.
Obras como el pastor avaricioso
y necio que confía
en obtener el doble de la lana
esquilando dos veces a la oveja.
Juan Carlos Suñén. Un hombre no debe ser recordado (1992).
miércoles, 2 de febrero de 2011
Prólogo
Recorrer las bifurcaciones de los días,
teniendo como meta
la conclusión que es punto de partida,
y es sólida y presente
en cada recodo del camino. Conformar
la línea nunca recta de una vida que avanza,
según su propio orden, siempre hacia delante.
Pero las almas que han sido torturadas
parten de más lejos,
su verdad
se bifurca en el inicio;
antes de la placenta, antes del mundo.
Vidas de días desordenados,
trazando un camino sin sentido.
Rebeca Álvarez Casal del Rey. Suponiendo la cicatriz como posibilidad de la herida (2010).
teniendo como meta
la conclusión que es punto de partida,
y es sólida y presente
en cada recodo del camino. Conformar
la línea nunca recta de una vida que avanza,
según su propio orden, siempre hacia delante.
Pero las almas que han sido torturadas
parten de más lejos,
su verdad
se bifurca en el inicio;
antes de la placenta, antes del mundo.
Vidas de días desordenados,
trazando un camino sin sentido.
Rebeca Álvarez Casal del Rey. Suponiendo la cicatriz como posibilidad de la herida (2010).
martes, 1 de febrero de 2011
Fue al pasar
Yo creí que tus ojos anegaban el mundo...
Abiertos como bocas en clamor... Tan dolientes
que un corazón partido en dos trozos ardientes
parecieron... Fluían de tu rostro profundo
como dos manantiales graves y venenosos...
Fraguas a fuego y sombra tus pupilas!... tan hondas
que no sé desde dónde me miraban, redondas
u oscuras como mundos lontanos y medrosos.
¡Ah, tus ojos tristísimos como dos galerías
abiertas al Poniente!... Y las sendas sombrías
de tus ojeras donde reconocí mis rastros!....
Yo envolví en un gran gesto de horror como en un velo,
y me alejé creyendo que cuajaba en el cielo
la medianoche húmeda de tu mirar sin astros!
Delmira Agustini. Cantos de la mañana (1910).
Abiertos como bocas en clamor... Tan dolientes
que un corazón partido en dos trozos ardientes
parecieron... Fluían de tu rostro profundo
como dos manantiales graves y venenosos...
Fraguas a fuego y sombra tus pupilas!... tan hondas
que no sé desde dónde me miraban, redondas
u oscuras como mundos lontanos y medrosos.
¡Ah, tus ojos tristísimos como dos galerías
abiertas al Poniente!... Y las sendas sombrías
de tus ojeras donde reconocí mis rastros!....
Yo envolví en un gran gesto de horror como en un velo,
y me alejé creyendo que cuajaba en el cielo
la medianoche húmeda de tu mirar sin astros!
Delmira Agustini. Cantos de la mañana (1910).
lunes, 31 de enero de 2011
Peregrino
¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.
Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.
Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.
Luis Cernuda. Desolación de la quimera (1956-1962).
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.
Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.
Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.
Luis Cernuda. Desolación de la quimera (1956-1962).
domingo, 30 de enero de 2011
La vida en vela
Si vivimos en vela,
si hemos sido en la altura al asomarnos,
si fuimos el temblor
la palabra apretada en su decir,
¿qué será de las noches sin nosotros?
¿Quién será el que levante
a las yertas estrellas?
José Iniesta Maestro. Bajo el sol de mis días (2010).
si hemos sido en la altura al asomarnos,
si fuimos el temblor
bajo los cielos mudos,
las pacientes semillas en el yermo,la palabra apretada en su decir,
¿qué será de las noches sin nosotros?
¿Quién será el que levante
sus ojos conmovidos
a los fríos espacios,a las yertas estrellas?
José Iniesta Maestro. Bajo el sol de mis días (2010).
miércoles, 12 de enero de 2011
[El armador aquel de casas rústicas]
Mateo, cap. XIII, II - Corán III, 6
El armador aquel de casas rústicas
habló desde la barca:
ellos, sobre la grava de la orilla,
él flotando en las aguas.
Y la brisa del lago recogía
de su boca parábolas
ojos que ven, oídos que oyen gozan
de bienaventuranza.
Recién nacían por el aire claro
las semillas aladas,
el Sol las revestía con sus rayos,
la brisa las cunaba.
Hasta que al fin cayeron en un libro,
¡ay tragedia del alma!:
ellos tumbados en la grava seca,
y él flotando en el agua.
Miguel de Unamuno. (1930).
martes, 11 de enero de 2011
[De verdad, la belleza]
De verdad, la belleza
no puede ser sino el atrevimiento
de la fragilidad al darse
Víktor Gómez. Huérfanos aún (2010).
no puede ser sino el atrevimiento
de la fragilidad al darse
Víktor Gómez. Huérfanos aún (2010).
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